NO ES UNA SIMPLE ELECCIÓN… ES UNA VOCACIÓN
SÍ es una vocación la de ser MAESTRO.
Me recuerdo en mis primeros años de infancia en el departamento de la colonia Viaducto Piedad.
Usaba los vidrios del pasillo como pizarrones para escribir con gis blanco.
Luego los limpiaba con un trapo húmedo para volver a escribir.
Me parecían ENORMES, seguramente por mi corta estatura.
Imaginaba un salón lleno de estudiantes, pero ni siquiera ponía muñecas o algo por el estilo.
Después tuve la oportunidad de jugar en lo que hoy es “la escuelita”, en casa de mis Papás.
Con pizarrón de verdad, gises de colores, librero, escritorio y una mesa con sillas pequeñas para los estudiantes.
Ahí sí tuve a mis primeros alumnos de carne y hueso: mis hermanas Karina, Corina y los vecinos Cristi, Moni y Aris.
Mi Papá puso una campana en la parte de afuera que era de un carro de
bomberos de juguete para llamad a clase, misma que ahí permanece y me
gusta seguir escuchando su sonido tan particular.
Conservo los
sellos con los que les calificaba sus “tareas”, así como las estrellitas
que se podían ganar (pero sin babas de la miss porque guácatelas).
Me doy cuenta que durante todo ese tiempo me estuve formando para lo que hoy es mi PASION.
Ahora no es un juego.
Se trata de una enorme responsabilidad de formar personas éticas, responsables y comprometidas con el futuro de este país.
Busco hacer transformaciones desde la trinchera en la que me encuentro.
Dejar mejores, estudiantes, ciudadanos y personas a este país que tanto lo necesita.
A diario me siento enormemente agradecida y afortunada por la
oportunidad que tengo de tocar y transformar vidas al pertenecer a las
filas del Tecnológico de Monterrey desde agosto de 1995.
martes, 16 de mayo de 2017
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